martes, 28 de julio de 2009

Momentos anti Kit-Kat

Ciertamente este era uno de esos veranos donde te planteas la posibilidad de trabajar, ante tu atónita perplejidad de haber aprobado casi todas. Eliges esa opción (en vez de pegarte el verano padre) porque presentas un déficit altamente preocupante y necesitas saldar cuentas lo antes posible.

Se empieza una escalonada búsqueda de curro de todo tipo: Teleoperador, grabador de datos, comercial, programador, promotor, dependiente... Me llaman de muy pocos sitios para concertar entrevistas, otros días ni eso. Me desespero, me resultaba complicado encontrar rápidamente "algo"; la angustia me invadía. Isa me pregunta qué te pasa, mientras masticaba los alimentos sin empeño, ni disgusto, ni placer, con ojos inexpresivos... (¿La crisis? Es posible -pienso.)


En fin, siguen llamando, pero éste ("En relación a la oferta de grabador de datos en la cual usted se ha inscrito. Por favor, traiga un currículum y preséntese en el Paseo de la Habana Nº5 que le haremos una entrevista...") resultó ser algo que llegó a escapar totalmente a mi comprensión.

Tengo que decir que en la vida he trabajado de grabador de datos y solo sé que es meter mucha info a una velocidad de vértido, o eso me parecía a mí.

El día se tornaba pegajosamente caluroso, daba la sensación de que había una luz blanca y penetrante que parecía brotar de los cristales de los edificios. Tenía la sensación de que mis ojos estallarían al encontrar los reflejos si miraba fijamente una de esas fachadas de ventanales amplios, que absorbían y refractaban el sol como esponjas multicolores. 36ºC indicaba un termómetro de una parada de autobuses en plena Castellana. La avenida estaba algo desierta y era extraño. Miro el reloj del móvil; indica las 15:54 y ya estaba llegando al desconocido lugar.


Llego y la veo venir. Era una chica rubia, con gafas, expresión melancólica, parecía hastiada con su trabajo. Lo noto en sus ojos (hinchados), decaídos, tristes y claros a la vez. Deduzco que debe tener unos 28 o 30 años muy mal llevados. "Sin gafas y más arreglada sería preciosa" -concluyo. Me esboza una protocolaria sonrisa y me invita a tomar asiento.

- Y dime, ¿cuantas pulsaciones por minuto tienes? -me pregunta; su voz inspiraba inseguridad-. Porque es importante que lo sepa.
- Ehmmm, sobre unas 330 -digo con firmeza, aunque me había pillado algo desprevenido, y ciertamente no sabía cuantas PPM tenía, solo sé que escribiendo rápido me defendía. Iluso de mí.
- Pues nada, necesitamos unos 100 grabadores de datos para trabajar en fuencarral, ¿estarías dispuesto a aceptar este trabajo? -dice Natalia, aunque lo dice mecanicamente, como si ya lo hubiese dicho un millón de veces y esta vez no iba a ser un excepción.
- Por supuesto! ¿Cuando empiezo? -Afirmo y pregunto atrevidamente-. Es que ya tocaba :D
- Jaja, bueno, lo único que queda es hacerte una prueba en el teclado -Se reafirma y siento una ligera puñalada en la espalda-. Mira, siéntate en ese ordenador de detrás tuya y ya te indico.

Me siento, ella está a mi izquiera desde su despacho, viéndome de perfil, frotándose las manos.

- ¿Ves ese folio con esos datos? -dice-. Pues los tienes que meter en esas celdas del Excel y cuando hayas acabado lo repites otra vez hasta que yo te indique que pares. Cualquier duda me preguntas, ¿de acuerdo?

Escribo lo más rápido que puedo; se me traban los dedos. "¿Qué me pasa?" -repito una y otra vez. Logro acabar con el folio, empiezo otra vez. "Y si hago Copy-Paste?", lo intento con las dos primeras líneas y entonces intuyo, veo y giro y razono que está viendo lo que yo hago desde su ordenador, por lo que empieza para mí una vertiginosa pesadilla. A la tercera o cuarta vez que repito el folio acaba la prueba y disfruto de un ligero y merecido alivio... Cuando de repente me trae otro folio con una retahíla enorme de números.


- Bien, ahora toca la segunda parte de la prueba. Vas a meter estos números en las celdas y cuando acabes con toda la columna de números la repites de nuevo -me lo dice con una ligera sonrisa en su descuidado rostro.

Estaba en el clímax de la pesadilla. Era incapaz de meter esa fila enorme de números en tan poco tiempo y empezar a meter los de debajo (5324512651236563443523) hasta completar la columna. Me había pillado. Estaba cautivo, indefenso, impotente, humillado. Sentada en su sitio, Ella disfrutaba del momento, su sadismo no tenía límites, le encantaba mi agonía. Por mi cabeza levitaba la palabra abandono, pero la pallabra orgullo volvía a mí. Tipeaba, ponía el dedo tapando la mitad de la fila para no perderme y trataba de relajarme. El teclado era blanco, pero un blanco marfil muy agradable al tacto y a la vista, tan agradable como el cielo azul de esa tarde y al mismo tiempo en mis oídos había una música, el diálogo de sus compañeras de trabajo en sus cubículos en forma de despacho, cubículos con formas coloradas, un resplandor rojizo en el que los objetos parecían oscuros y la piel de esta mujer desconocida devastada por el fuego desde la punta de sus pequeños pies (adorables) hasta la raíz de esos cabellos pintados. Había un gran cuadro en la pared y mi inestable balanceo de mis dedos marcaba el tiempo como un péndulo. Entonces la muchacha caminaba bajo esa luz, satisfecha, con un empático instinto maternal, aunque el chorro volcánico de su sadismo estaba ahí, definitivamente instalado en algún punto de su alma, y comenzaba a crecer, a lanzar sus tentáculos por el entorno mío.

- Oye, que ya has concluído la prueba. Ya es suficiente -me corta, impregnándome su perfume, su licor, su aroma, su forma que sus manos acariciaban ahora-. Pues nada, ya te llamaremos si finalmente eres elegido. De todas maneras, tenemos tu ficha y si hay algún otro puesto acorde a tus expectativas te informaremos sin ningún compromiso. Buenas tardes.

No había escrito ni 10 números de esos 50 o 60 que componían toda la columna.

Me levanto, siento que estoy colorado, me despido rápidamente sin verla, y al salir me doy cuenta que llevo la mochila abierta; abierta, pues no la había cerrado debido al aparatoso momento al que estuve sometido. Me alejo y no giro la vista hacia aquel lúgubre lugar. Huía, veía, oía y sentía el placer de avanzar, de alejarme, humeante, desplegándome entre una maraña de hormigón, asfalto, ruedas y seres, hacia el infinito, hacia el paraíso donde nunca penetraría esa luz rojiza.

Pero siempre estarás ahí y eso me reconfortaba...

:D

viernes, 10 de julio de 2009

Revuelto de tripas

Tiempo ha tuve el "placer" (después de una angustiosa y desenfrenada espera) de visualizar la peli de Lobezno (X-Men Orígenes: Lobezno) y no tengo palabras para describir el semejante mal trago que me sentó esta "adaptación" (por decirlo de alguna manera) de la vida uno de mis ídolos y referentes por antonomasia.



Está claro que esta película dirigida por el ¿director? Gavin Hood ha sido la decepción del año (a mí parecer); supone un gran insulto a la inteligencia, un timo y una broma de lo que es y fue Lobezno. Así que no me voy a andar con rodeos y voy a destripar esta bazofia:

- 1º y antes que nada, ¿dónde está la esencia de Lobezno? Lobezno, uno de los jodidos mejores personajes de cómic de todos los tiempos, es alguien que sufre, un ser atormentado y con una compleja psicología que en la película NO han sabido expresar de ninguna manera; es 0 creíble. A este film le falta una crueldad y desarraigo que no han sabido mostrar. En X-Men I y II (obras maestras del gran Bryan Singer) ya se nos adelantan episodios del pasado de Wolverine en forma de flashbacks de como éste se convierte en lo que es, pero mostrados con una rudeza y emotividad que quitan el hipo (y claro, te esperas algo grandioso). En cambio, se nos muestra a un Lobezno como una máquina de matar, un tío cabreado y que solo se dedica a ello porque le gusta, por lo que tenemos a un personaje llamado Logan (su nombre de pila) con menos profundidad y más plano que la delantera de Laura (*).

- Los diálogos parece que los ha hecho el hermano con síndrome de Down de Paquirrín porque Dios mío, es pa echarse a llorar. Esta gentuza de los guionistas tendrían que tener más consideración con los espectadores, porque nos esperamos (con mucha ilusión) algo medianamente coherente respecto a lo que se pretende proyectar. Las escenas no tienen lógica, rondan lo absurdo y todo lo que ocurre, ocurre porque al director le sale (literalmente) de los cojones. Es lo que le llamo yo, destrozar el argumento por completo.

- Peleas absurdas, sin venir a cuento, que parece que lo hacen pa rellenar a la ya de por si poca consistencia de la peli. Te hastía la ya recurrente peleíta una y otra vez contra Victor (Dientes de Sable) hasta decir: Basta!!!



- Unos efectos especiales cutres cutres que son clavados a los gráficos de la Play I de la década pasada (y no es por meterme con esta venerada consola).

- Es una patada (en el culo) al Cómic, al "Arma X", a las anteriores películas y los demás personajes. Deadpool, ¿qué carajo te han hecho que te controlan con un ordenador (¿?) en una pantalla 16:9, cuando se supone que es a principios de los 80? ¿De dónde sale tanto mutante que se han inventado estos pa meter de relleno y que no los conoce ni su padre? ¿Qué han hecho con Cíclope? ¿Y Gambito? ¿Cómo es que no sangra cuando a Lobezno le salen las garras? ¿Ni UNA gota de sangre en toda la peli no es ya poco lógico? ¿Como es que al final aparecen ambulancias, policías, bomberos si están en una isla ultramegahipersecretaoculta? Y no voy a decir más que me pongo de mala hostia.



Bueno chicos y chicas, como véis, esto es lo que yo llamo destrozar por completo la saga de los X-Men en un plis plas. Es lo que yo llamo, copar taquilla, obtener unas jugosas ganacias (porque por el trailer prometía MAZO) a costa de engañarnos y reirnos en nuestra p**a cara.

En fin, supongo que los que querían tiros, hostias y explosiones se habrán quedado agusto (y supongo que ése era el público al que querían vender esta basura).

Decepción.


:S

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P.D: La dirección de fotografía es lo único salvable de esta película.

(*): Los que me conocen sabrán de quién hablo.